El que no se olvida, el de la historia no prescribe, el del Alzheimer. El de ganamos libertad de prensa, de prensa que nos dice verdad a conveniencia. El de la sangre derramada y a 40 años aun no pasa nada. El de miles de estudiantes (tan malos) muertos. El de seremos escuchados. El de Queta Basilio y la antorcha Olímpica. El de nuestros padres y maestros desencantados; no anden de revoltosos, dedíquense a estudiar. El de ahora: ya no creo, ya no quiero, ya no voto, ya me vale madres, ya pa’qué. El de la nostalgia, de levantar la vos hace tiempo y callar ahora en nuestro México lleno de globalización y post modernismo. El de llovían y no han parado de llover granadas y granaderos. El de Olimpiadas que unen al mundo en un símbolo de paz. El de los cientos de libros que tocan el tema y se venden bien y taquillas abarrotadas de rojo amanecer. El de este año cumplí porque fui a marchar, prendí veladora, vi la película en la tele, lo siento tanto como ustedes (nací 14 años después). El de no queda más que pararnos a gritar encuerados en el centro, igual y así si nos oyen. El de yo formé parte del movimiento pero ese día no estaba en la ciudad, cumplía años mi mamá, llegué tarde, me quedé dormido; pero si estaba con los compañeros. El de nada cambió. El de a 40 años jamás pasó nada. El de habrá que festejar, celebrar, conmemorar, recordar, hablar y hartarnos mediáticamente de la matanza estudiantil de 1968. Y no se olvida.
jueves, 2 de octubre de 2008
A 40 años de…
El que no se olvida, el de la historia no prescribe, el del Alzheimer. El de ganamos libertad de prensa, de prensa que nos dice verdad a conveniencia. El de la sangre derramada y a 40 años aun no pasa nada. El de miles de estudiantes (tan malos) muertos. El de seremos escuchados. El de Queta Basilio y la antorcha Olímpica. El de nuestros padres y maestros desencantados; no anden de revoltosos, dedíquense a estudiar. El de ahora: ya no creo, ya no quiero, ya no voto, ya me vale madres, ya pa’qué. El de la nostalgia, de levantar la vos hace tiempo y callar ahora en nuestro México lleno de globalización y post modernismo. El de llovían y no han parado de llover granadas y granaderos. El de Olimpiadas que unen al mundo en un símbolo de paz. El de los cientos de libros que tocan el tema y se venden bien y taquillas abarrotadas de rojo amanecer. El de este año cumplí porque fui a marchar, prendí veladora, vi la película en la tele, lo siento tanto como ustedes (nací 14 años después). El de no queda más que pararnos a gritar encuerados en el centro, igual y así si nos oyen. El de yo formé parte del movimiento pero ese día no estaba en la ciudad, cumplía años mi mamá, llegué tarde, me quedé dormido; pero si estaba con los compañeros. El de nada cambió. El de a 40 años jamás pasó nada. El de habrá que festejar, celebrar, conmemorar, recordar, hablar y hartarnos mediáticamente de la matanza estudiantil de 1968. Y no se olvida.
jueves, 18 de septiembre de 2008

Me gustan las faldas esas que son de muchos parches, como hechas con retasos de tela, igual que las cobijas con los restos de estambres de muchos colores. Son como analogía de la vida de uno, o la mía. Es como juntar todo lo que se sabe y sumarlo a lo que uno ha visto, bebido, vivido, viajado, caminado, leído, opinado. Lo malo que se hace, lo equivocado que se afirma como quien esta lleno de la verdad absoluta, esos quedan como huecos y ahí es donde se pone una pieza de otro color, de otro tema.
Somos seres completos, integrales, llenos de parches. Me gusta vivirlo todo, hacer de todo, probar de todo a pesar de mis aprensiones. ¿De que otro modo terminaré algún día mi falda? O mucho mas importante me anda por terminar mi cobija, pues me está empezando a dar un poco de frío.
viernes, 12 de septiembre de 2008

martes, 9 de septiembre de 2008
Pedacitos de Roto
domingo, 7 de septiembre de 2008
domingo, 1 de junio de 2008
martes, 20 de mayo de 2008
domingo, 18 de mayo de 2008
viernes, 9 de mayo de 2008
A la usanza antigua
Asumo que los que se quedaron me apoyan completamente. A menos que… A ver una vez más, aquellos que sientan que mi lucha los representa, pasen con los demás. Creo que ahora si estamos completos.
Bien, no hay nada que explicar. Todos sabemos porque estamos aquí. Dadas las condiciones, a todos aquellos que acabaron en la otra fila hagan favor de pasar por su “ambigú”, su cheque por 50 pesos y su boleto del metro. Muchas gracias por venir.
Una vez más estoy sola, habrá que buscar nuevos aliados.
sábado, 3 de mayo de 2008
De los sueños despostillados.
De los sueños que se quedan en la almohada, mucho antes de ser soñados. Soy de sueños inconclusos, a medias. De los llenos de enojo y faltos de coraje. De los del mal estar para sentirse vivo, de los caducos. De los sueños espinosos, lacerantes, astillados. De los que no se atreven a ser soñados. Sueños que duelen, que no se cumplen, que no se sueñan, que no se mencionan, que jamás existieron.
Sueños mórbidos, difuntos, fúnebres. Sueños incapaces, con gillette oxidada en mano que no corta, ni cortará, nada. Sueños cobardes de soñadores inexpertos. Sueños míos regalados, dados en oferta.
Sueños que he soñado y abandonado. Sueños en orfandad delegados. Sueños que no tienen valor, ni tiempo, ni espacio, ni ganas. Sueños con complicaciones, absurdos, incumplidos. Sueños sustituibles por 100% algodón plisado.
Sueños no autorizados, clasificados, ordenados y archivados; en el muerto, por supuesto. Sueños incoloros, inanimados, imposibles. Sueños sin iniciativa, sin alas, sin motor, sin modo honesto de vida, sin pedigrí. Sueños a escondidas con toque de queda.

